Un día en el mirador del estrecho

31. agosto 2017 - Viajar por España/Voyager en Espagne

 El mirador del estrecho

En la ruta OPE hay cosas que se deben hacer al menos una vez en la vida. Asomarse al Mirador del Estrecho de Gibraltar es una de ellas. Claro que una vez lo descubras es fácil que quieras repetir. Esta privilegiada atalaya ofrece la posibilidad de ver la costa a través de unos prismáticos y de descansar.

 Este mirador, ubicado a seis kilómetros de Tarifa por la carretera N-340 (en dirección a Algeciras y en pleno Parque Natural del Estrecho) y a 300 metros de altitud, ofrece una panorámica excepcional de la costa de Marruecos y de este singular punto en el que el Mediterráneo y el Atlántico se dan la mano. En días despejados se alcanza a divisar desde Ceuta al este a Tánger al oeste, pues en este punto la distancia entre España y Marruecos apenas llega a los quince kilómetros. ¡Da la impresión de que puedes alcanzar África con la punta del dedo!

Las Columnas de Hércules

 Otro de los atractivos de la panorámica es ver el Monte Musa (traducido “la mujer muerta”, en referencia a que el promontorio recuerda a una mujer tumbada). Este monte está considerado como una de las Columnas de Hércules (Monte Abyla) junto con el Peñón de Gibraltar, una serie de de picos que flanquean la zona del Estrecho. Su nombre proviene de la antigua Grecia, en la que se creía que esta zona era el fin del mundo conocido.

No te pierdas la oportunidad de hacer fotografías impresionantes

Incluso cuando hay nubes la sensación de poder tocarlas es toda una experiencia. De una manera u otra, ten a mano la cámara fotográfica o el móvil, porque es una de esas instantáneas de las que podrás presumir.

 Si te gustan las redes sociales, probablemente batas tu propio récord de “likes”. Puedes sacarte un selfie o aprovechar las montañas del horizonte. También puedes fotografiar los peculiares barcos que se encaminan hacia el Océano Atlántico o los insuperables atardeceres.

 

 

 

Un día de caminata para los más valientes

Debido a su lejanía, lo recomendable es acercarse con el coche. No obstante, hay quien prefiere atreverse a subir al mirador caminando tranquilamente o en bicicleta. Los más deportistas disfrutarán de unas vistas que van mejorando conforme se avanza en el camino.

Además, puedes hacer darte una recompensa final tomando algo en el bar con, por supuesto, vistas inigualables (las pocas mesas junto al ventanal son las más disputadas, obviamente). Vale la pena experimentar la sensación de paz que transmite este lugar antes de continuar con tu ruta hacia Marruecos.

 

 

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