Marrakech, la ciudad de las mil y una noches

Marrakech es una ciudad del sur, capital de Marruecos durante las dinastías Almorávide, Almohade y Alauíta hasta la llegada de los colonizadores franceses. Se denominaba al país reino de Marraquech y por derivación se quedó el nombre de Marruecos.

Es una de las llamadas ciudades imperiales, con renombre mundial, capital comercial regional y gran entro artesanal y religioso. Hoy día es una ciudad cultural, fuente de inspiración de artistas, creadora de tendencias, sede de grandes acontecimientos y, por supuesto, centro turístico de primer orden a nivel mundial.

Llegar a Marrakech

Marrakech es la ciudad de Marruecos con mejores conexiones aéreas. El Aeropuerto Marrakech-Menara tiene vuelos regulares directos desde Londres, Estocolmo, Dublín, Oslo, Copenhague, París y Madrid y muchos vuelos charter que llegan de todas partes de Europa. Muchas compañías de bajo coste vuelan además a la ciudad.

También está muy bien conectada en tren. La estación de tren está en la avenida Hassan II y una vez allí lo mejor es moverse en taxi por la ciudad. Hay trenes desde Casablanca, Rabat o Tánger.

Qué ver en Marrakech

La ciudad está formada por la Medina, la Ciudad Colonial y los nuevos barrios de Hibernage, que son la moderna Marrakech. Los atractivos de esta ciudad y su entorno son enormes.

La Medina

La Medina es un conglomerado de bulliciosas y estrechas calles donde hay numerosos zocos y plazas llenas de vida, artesanía y tradición. Está rodeada de 90 kilómetros de murallas de adobes y tiene 10 puertas.

Entrando por la puerta de Bab el Yedid, se llega a la Kutubia y a la Plaza de Jemaa el Fna. La Kutubia es una de las mezquitas más impresionantes del mundo. Es de estilo hispano morisco y tiene un minarete que es el símbolo de la ciudad. Recuerda mucho a la Giralda de Sevilla. Está rodeada de palmeral y la coronan cuatro esferas de bronce.

Al lado de la mezquita se encuentra la mítica Plaza de Jemaa el Fna, uno de los lugares más visitados de Marruecos. Está llena de tenderetes de todo tipo, sabios, magos, domadores de serpientes, ontorsionistas e incluso de habitantes que se suman de manera espontánea a la locura de la plaza.

Al este de la Medina está el Barrio de los Curtidores, donde se concentran los mejores artesanos del país. También está la Mezquita y Madraza de Ben Yuse, que es la más grande de la Medina, y uno de los edificios más bonitos de la ciudad y el Museo de Marrakech.

Al sur están los Jardines de Ajdal, del siglo XII, un lugar muy tranquilo lleno de vegetación destacando los olivos y las enormes higueras.

Si entras por la Puerta de Bab Agnau, te encontrarás con la Mezquita El-Mansur, llamada la de las Manzanas de Oro.

Por las puertas de Bab Aylen o Bab Berrima, se accede al Palacio el Badi, del siglo XVI, una de las maravillas del mundo musulmán, aunque gran parte está en ruinas. Es una visita interesante para subir a sus murallas y tener unas vistas panorámicas de Marrakech.

Merece la pena también visitar el famoso Hotel La Mamounia, uno de los más lujosos del mundo. Es un antiguo palacio, donde numerosos personajes internacionales han dormido. Destacan sus originales habitaciones decoradas en motivos diferentes, algunas con vistas a la Kotubía y otras hacia los jardines.

Fuera de la Medina

Está la ciudad moderna, creada durante el Protectorado Francés, y formada por grandes avenidas, donde destaca la Avenida de Mohamed V, llena de edificios oficiales, bancos, hoteles y cafeterías. El centro de la parte moderna es la Gran Plaza que alberga el Jardin Majorelle, un oasis lleno de árboles frutales y  flores y el gran mercado central.

También el Hibernage, que es la parte más moderna de Marrakech, con calles amplias y bien urbanizadas. Allí es donde está la famosa discoteca Pacha de Marrakech.

Y ya en las afueras de Marrakech, merece la pena visitar el Palmeral, un oasis con casi ciento cincuenta mil palmeras

Compras en Marrakech

Marrakech es una de las capitales marroquíes de las compras y la artesanía, quizás por la gran afluencia turística que tiene. Los productos típicos de la ciudad son tejidos como alfombras, artículos de piel, objetos de metal y joyas como las lámparas tradicionales marroquíes y objetos realizados en plata y cobre. Son típicas allí las joyas talladas y decoradas con oro.

Lo más curioso para comprar son las tiendas de productos de salud y belleza. Hay desde productos hechos con aceite de argán a remedios milagrosos inverosímiles.

Para comprar en la Medina, la zona de zocos está justo en el centro de la misma. Destacamos el zoco de Smarin de telas, Figarin de herreros y el Zoco de los Tintoreros donde secan las lanas de todos los colores.