Meknes, la ciudad imperial más desconocida

Meknes pertenece junto con Fez Marrakech y Rabat a las ciudades imperiales. Es de las cuatro la menos conocida y turística pero eso no le resta atractivo. Está situada justo en el centro de Marruecos, en una meseta a los pies del Atlas.

Durante el reinado de Moulay Ismail, fue la capital del país y se construyeron lujosos palacios y murallas y se le llegó a llamar la Versalles de Marruecos.

Atractivo turístico

Meknes es una ciudad turística pero también es un importante centro agrícola, principalmente por la  producción de aceite y frutas, por sus industrias agroalimentarias, sus vinos, etc.

Además es un centro productor artesanal. Son muy típicos los damasquinados, que son objetos de metal con incrustaciones de hilo de plata. También en la Medina se elaboran alfombras, productos de hojalata, los mosaicos, azulejos y su famosa lana.

La ciudad está formada  por la Medina y la ciudad moderna, separadas por el  río Bouferkrane. La parte moderna tiene escaso interés turístico y fue configurada durante el protectorado francés. Es el lugar de edificios oficiales, pero también hay muchos restaurantes y hoteles.

La fiesta principal  de Meknes es el Mulud una festividad de la cofradía religiosa de los  Aissawa,a la que acúden devotos de todas las partes de Marruecos.

Llegar a Meknes

Hay dos estaciones de tren, la estación más pequeña se encuentra más en el centro de la ciudad nueva, mientras que la otra está un poco más al este. La ciudad está conectada por tren a la mayoría de las grandes ciudades como Marrakech, Tánger Rabat , Casablanca o Fez.

También hay una estación de autobuses y una de grand taxis.

Qué ver en Meknes

Es un centro turístico y monumental, destacando su Medina y la Ciudad Imperial.

La Medina de Meknes

Situada al oeste de la ciudad, en una zona alta separada de la ciudad nueva por el río Boufekrane. Está rodeada de una imponente muralla y tiene varias puertas. La más conocida e impresionante es la de Berdaine, al norte.

Dentro de la Medina destacamos la Plaza Hedim, donde se encuentra la puerta de Bab el Mansour, construida por Muley Ismail en el siglo XVIII, que está bellamente decorada con azulejos. Junto a ella está la fortaleza de Dar el Beida, la escuela militar y el Museo de Arte. Esta plaza es el centro de la ciudad antigua y está llena de cafés, restaurantes y tiendas. Es el lugar de reunión de los locales y muchos turistas acuden porque a veces hay diferentes espectáculos.

También hay un zoco donde encontrarás los diferentes oficios, como tintoreros, cesteros, herreros o sastres. Están junto a la Gran Mezquita, que es el edificio religioso más grande de la ciudad de origen Almoravide del siglo XII y reformado en el siglo XIV.

No dejes de visitar la Madrassa de Buinaniya, cercana a la Gran Mezquita, que es el monumento histórico más impresionante de la ciudad  por su belleza y su antigüedad. Fue construida en el siglo XIV y merece la pena pasear por su patio.

La Ciudad Imperial

Está rodeada por unos cuarenta kilómetros de murallas construidas por el Sultá Muley Ismail, y consta de tres recintos. Destaca el Mausoleo de Mulay Ismail, que se trata de una tumba en una mezquita, llena de decoración con varias salas y un patio.

También merece la pena visitar el Estanque de Agdal, con cuatro hectáreas de agua, que era utilizado para regar los jardines y para divertimento del Sultán.

Otro lugar de interés son los graneros de Mulay Ismail, y las antiguas cuadras, que son enormes abovedados cuyos que servían para almacenar las reservas de alimentos de la ciudad y nutrir a su ejército.

Compras en Meknes

Meknés es uno de los centros productores artesanales más importantes de Marruecos. Los mejores lugares para comprar esa artesanía local son los zocos de la Medina, a los alrededores en la Plaza de Hedim, en el centro artesanal de la Nueva Mellah y en diversas tiendas salpicadas por toda la ciudad.

Si buscas llevarte el mejor recuerdo de Meknes, debes compra  el damasquinado, que son objetos de metal decorados con hilos de plata. Hay bellos jarrones, esculturas, platos, joyería, etc.

También hay artículos de hojalata a muy buen precio como faroles, dagas o pomos para decorar puertas de manera diferente; objetos de mimbre, que en esta zona dicen que son los mejores del país; y los textiles artesanales, como telas bordadas en ricos colores, chilabas, kaftanes, etc.

Otro producto típico es la lana que se utiliza para elaborar alfombras de máxima calidad. Las hay de todo tipo de formas, tamaños y colores y todas son completamente artesanales.